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me estoy enamorando del viento.
ay, si me vieras, Daiana, enamorándome del viento,
preso de los sonidos,
metido en el limbo de mi oscuridad.

si me vieras esta arcada,
si me vieras al borde de la locura.
¿besarías mis ojos?

si me viste llorando, retorcido en el piso
sé que ve viste
y el agua subía

sé que me viste y si ahora lloro
tu voz mataría los animales.

si ahora miro
tu olvido mataría cielos

lo que olvidaste

soy un graznido del poema que olvidaste,
un tomo de sal y la emancipación de todo presentimiento de iluminación.
no soy luz, pero puedo emplumarte las piernas.

no haría en vos un templo.
no vendería mis árboles por tu tiempo,
ni le regalaría mis discos a tu nombre.

te abrazaría junto a un agua de lluvia.
te peinaría u haría el amor como asustado, como esperando.
todo lo lindo vi a través de tus corneas.

abriría tu cráneo para hacerme de todos tus cristales.
me sometería a la noche.
te vería hacer una canción con todo lo que nos queda por pasar:

Primeros Incendios, capitulo 1, fragmento.

(...) 
Si pudiera hablarte. Si me pudieras responder -(decía en voz alta, con un pincel en la mano)-. Pero tu voz está cuadrada, es un plano inerte en el aire. Te abrazo y veo que brillás. Sólo brillás. Después siento mis manos con sangre y lloro. Lluevo para adentro y me infecto. Se me inyectan los ojos con la sangre que perdiste.

En voz cae toda la ternura, la ternura del cosmos, el sabor que perdieron las estrellas al fundirse.
con el vacío, el tibio sabor estelar de tu esencia.

Tres días antes las horas fueron tristes, estas horas pesan. Mi casa, carente de intimidad, vos dirías que las cámaras están todas incendiadas, o son los ojos del infierno:

Salgamos.

 las niebla baja, y nosotros vivimos un rato entre ellas


- A recordó un rostro y una conversación:-

-“atonal: Nunca se está lo suficientemente débil como para no amar. En la profundidad del dolor, la única esperanza, la esencia de nuestra libertad es el amor.”
-dios mío, ¿quién te dejó escribir esta pelotudes? 
-         a veces, cuando estoy muy, muy triste, escribo esas giladas. Me hacen bien. ¿Quién te dijo a vos que dios era tuyo?

(Lo mutable no puede ser racional)
¡Las vías eléctricas, los puentes inauditos, oh, río de mí, oh, los alambres de las brújulas! Los cajones de esta sangre:¡la pus, la pus de mi cuerpo!

Ana besaba mis fluidos, lloraba, y me preguntaba, qué más tenía que hacer para demostrarme que soy hermoso. Besaba mis manchas, mis ampollas, sostenía con sus dos manos  mi tristeza. Besaba mi manos: “¿qué más tengo que hacer, para demostrarte que sos hermoso?”
no.
Cuando ya eran las 5 de la tarde, habría la puerta de mi casa, y me mandaba a bañar. Apagaba la música, habría las ventanas, entraba el sol. Cuando salía limpio, tenía algo rico para comer, y después salíamos a caminar.

y vos no sos ella, basura, vos te pudrís conmigo. Vos toses conmigo. Pero yo toso sangre, y cuando yo sea una anécdota, vos vas a estar entera, y vas a hablar de mí, andar por las plazas o los bares. Te vas a emborrachar y vas a hablar de mí. Entera, sonriente y con las manos llenas de caridad. 

De claridad: una espuma de mi alma, con certeza de liberación: mi alma, perdida en la niebla, (diagnostico), coda:

(Elvin Jones fusila el coda, y Tyner tiene en las manos un puñado de niebla, como la de esa noche, un puñado de nubes que entraban en sus narices, la gente se para, aplaude enérgicamente, john mueve la cabeza, a modo de agradecimiento)

Número, desastre, pulmones del cosmos, una brisa patética.
Yo no soy sin mi locura.
Yo no soy sin el acorde.
El acorde divino de la bajada
(espuma de mi alma,
                         de este día)
flor del pulmón

invade mi cien
la claridad.
(coda)

(confusión y finalmente)

la claridad.

noche sin mi grisel





amaneció y dejé muchos papeles con sangre por toda la casa. cuando paró la hemorragia me lavé la cara y las manos, pero igual me sentía sucio. es mi propia sangre, está hecha de mí. es lo opuesto al agua, la sangre es impura. odio los coágulos, odio la menstruación, el olor a menstruación, gracias al diego no soy mina, ni cheto.
tengo los ojos rojos, bien rojos: se me habrá subido la presión o algo así. verme así tan sólo, en silencio,  me hace sentir tan humano, mortal, me toco las manos, me hago la paja, sólo, triste, finito.
los gatos caminan y huelen todo. son omnipresentes, son incoloros, son tibios y hermosos animalitos lerdos. me huelen, los huelo, me gustaría dormir con ellos. dormir.

poema

¿cómo separar
una unidad
que es en esencia
agua?

tiernas
tus muecas,
tu sonrisa,
es tu alma:

y la contracción de algunos tejidos

mis ideas y tu asco
se van a pudrir
como el agua de las zanjas
junto a nuestra carne
eternizada en un poema

tus piernas
tus ojos
una idea

una hoja que se cae
es también el rayo del sol.

autorretrato entre árboles

yo de mis tristezas no hablo.
y alguna vez fui tan inocente
como para ser sincero
humillándome ante nadie
con la amargura en flores de mi piel:


yo caminé plazas, busqué milongueras:
que no tenían ojos ni cabeza
y que de su oscuridad bebí cualquier sal.


también sacrifiqué mis tendones
los desangré y disequé es pos de los sonidos
hoy son árboles tumorosos  



a veces de sinceridad lloro tan bajo
que ni mis ojos me escuchan
y ningún río me pierde, ni me derrito


sólo la mañana me agobia
sólo mis colores me abrigan
y algún nombre propio revoloteando siempre


(dolores físicos
aburrimiento

arcada, llanto)


te espero paciente
profundas mis raíces

se atornillarán en tu cuello.

poema

ya mis días no son veloces
y ya el azul  es profundo
tan profundo 
que casi ni se ve

que casi no lo siento

y se abre una  boca enorme
se abre mi boca y mi edad
y de mi se escucha un bandoneón
que era mi garganta y mi voz
entre arboles yo chiquito


y que yo no recuerde un sueño
es raro

de par en par mis ojos
te regalan mi llanto
el más alambre de tierra, suspiro
es tuyo

yo, de noche
lloro tras la puerta que no quiero cruzar
yo, de noche
no quiero dormir

ni de día
la mañana es horrible
y me llena de felicidad
ver salir al sol

aunque en mi cuerpo
hay una tibia sospecha
de que perdí.


el olvido, ya está:
perdí

y esa que debería estar entre mis venas
no puede tocar mi nombre
ya que mis suspiros son
inalcanzables.

..poema de invierno..

incrustado en el brillo redondo en tus córneas
la paz de tu niñez
perdida allá en el tiempo
los ruidos de tu pasado torturando tus días

mostrándome los dientes desde abajo
con el entusiasmo en el cielo
y las ganas reberberando en tu cuerpo.
como una paloma blanca que encandila,

un pozo de brillo entre tanta ciudad.

.el día de los pinceles todavía nos persigue hasta acá.

a daiana, con todo el cariño que todavía existe.

la cámara se acerca hasta enmudecerte la cara. La lente es tu lente en la lágrima de la tarde, y caen árboles y sombras a la ventana. Los muebles nos arrojan con sombra. Poner la mirada media hora (sos una ojera) en lo que ves (primer plano) para ver si puedo entender lo que creo que mirás, eso que creo sentir y que sé que sentís, que flota y se describe por si mismo cuando ocurre (que no ocurre, si no que está, está todo el tiempo mientras pasa, mientras nos pasa).

Y nos vemos desde lejos (imposible considerando el tamaño del cuarto), tan de lejos que no se notan nuestros rostros, somos puntos de colores, manos que tiritan. Tu mente cuelga de un árbol, pende de un hilo, de un espasmo, y yo aparezco acostado, desnudo, encerrado en un halo de tu piedad. ¿cómo un ojo vierte de colores la sangre joven?. Cuando ella abre la boca (antes de eso, su imagen muda ocupa toda la pantalla, sus labios) no se escucha bien lo que dice. Ambos ríen, y se encierran al lado de la pared, la gente los mira (están los dos tan solos, fotografía tenue,también son extras ) y ellos entienden que no son ni serán únicos, que son un número (ambos ríen), durará lo que dure, la suavidad es superficial, por dentro somos de madera y te clavas mis astillas, mi clavícula (dice ella, ambos ríen, y nosotros siameses, vamos a morir ahorcados, y a otra cosa mariposa).

Ahora todo es incorrecto (o cuando se grave lo será, la habitación verde agua y escucharemos música, nos sentiremos identificados en el aburrimiento y en cada suspiro), miremos a la gente y a las historias que nos contaron como a un autorretrato, dice él, ella lo mira cuando llueve. Y contesta, no me apuñales con la verga, no me histeriquées con la pija. La sonrisa como una luna muerta, con la cabeza hacia atrás y los pelos enredados en su mano derecha, la penumbra (a ella le gusta la imagen acústica, a él el concepto) pierde la mitad de su rostro tenso. Atrás una película que fue grabada antes de que ellos nazcan.

También cada trazo del barro en su piel rompía con los ojos del espectador, rectángulo de madera encerrando su seda negra, sus ojos negros, sus manos negras, su pesar negro, sus recuerdos y miradas negras. La piel cayendo sobre el hombro, ahí debería poner algunos grises, o capaz quedaría bien un pozo rojo, para romper un poco con tanta obscuridad. Nunca, jamás podría dibujar esos ojos de nuevo, chiquititos aislados en el lienzo de tu rostro, en el tiempo de tu palabra, enorme espacio, pecho y cuello de cielo abierto, de tanta inmensidad contenida, de risa desbordando tras tus manos, las que pinto. Me mojo de tu óleo, me sumerjo entre las piernas acrílicas, marrones desde el techo hasta acá, ignorando las formas, los conceptos, todo se pierde y nada se analiza, sos la explosión de un iris -temblando de frío desnudo y rendido bajo el peso de tu concentración y siendo el protagonista de este otro día-.

Y la cámara se aleja lo suficiente como para ver al pintor, al camarógrafo, a la pintura, a la dama posando y al vínculo que los une, sólo por ese rato, sólo por ese par de horas. Entonces los otros días, los ayeres y pasado mañana, se tiñen de las inseguridades y las peleas de siempre, las flores y el cargo de conciencia. Aunque extrañando, tocando otras pieles o pintando otros atardeceres, y es entonces cuando viene el típico, el tan odiado y asqueroso final feliz de siempre (ambos ríen), y a otra cosa mariposa, más allá de las palabras y los sentimientos. Esperemos a la próxima reconciliación, invitame a tu casa a tomar otra birra, que te pinto.
 

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