poema

ya mis días no son veloces
y ya el azul  es profundo
tan profundo 
que casi ni se ve

que casi no lo siento

y se abre una  boca enorme
se abre mi boca y mi edad
y de mi se escucha un bandoneón
que era mi garganta y mi voz
entre arboles yo chiquito


y que yo no recuerde un sueño
es raro

de par en par mis ojos
te regalan mi llanto
el más alambre de tierra, suspiro
es tuyo

yo, de noche
lloro tras la puerta que no quiero cruzar
yo, de noche
no quiero dormir

ni de día
la mañana es horrible
y me llena de felicidad
ver salir al sol

aunque en mi cuerpo
hay una tibia sospecha
de que perdí.


el olvido, ya está:
perdí

y esa que debería estar entre mis venas
no puede tocar mi nombre
ya que mis suspiros son
inalcanzables.

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