Por Vorish Bladimir el ex novio de la que tiene cáncer en la concha
Del tipo de personas que fotografían palomas muertas (ignoran la ciudad, no les importa). Miran a ambos lados, cruzan la calle, la observan, no sé si tristes o felices, a veces fuera de foco. La fotografían una y otra vez (Generalmente no llevan una cámara encima, así que usan su celular), pero infelices, abandonan el acto sin poder reflejar perfectamente lo que ven o sienten por ese pájaro muerto incrustado en los adoquines.
También recuerdo a esos nenes odiosos, las mañanas calurosas, libélulas plumadas en el aire, yo entre los yuyos, el cielo enorme y azul y esos niños asquerosos. Sus gomeras y el impacto, al suelo el golpe seco y vacío, y todos a correr. Todos a correr y a admirar al trofeo de nuestro (su) amigo. Y yo los odiaba, en realidad me daban pena. Yo silencioso encerrado en mi pequeña existencia. Y yo que no tenía muy claro por qué los odiaba...Esas personas pasan hoy enfrente de la paloma muerta y dicen “qué lastima, che”, o mejor, “qué hijos de puta”. Hipócritas. Pero ahora ellos ni la ven, en el pánico no se ven más que a ellos mismos, solo quieren salvar su pobre alma, sus pequeños proyectos, sus floridos amores.
Ella no tiene celular, así que se para en la calle varios minutos (un auto toca bocina, ella se corre, vuelve a fijar los ojos), pretendiendo que la imagen se le inscriba en la mente, hasta que las palabras de la muerte agonicen hasta que sus ojos se cieguen, hasta mirar solo la obscuridad, para matar la ingenuidad, la inocencia. Pero no es así, nunca es así. Esto no se da nunca porque no tiene el tiempo suficiente como para que pueda grabarse la imagen (o esa verdad) en su retina. Decepcionada camina, y ve la tristeza de todas las cosas, o se ve a ella misma (sus ojos solo ven, su cerebro interpreta) en la velocidad de las cosas, en la gente a los gritos, en el apuro.
Y yo la veo sentado, el humo del incendio llega hasta acá, las brasas alcanzan la plaza, las copas de los árboles, la gente corre. Y ella, y yo, en la nada, perfectos desconocidos, ignorando el pánico, porque nos paramos a ver la única verdad, el autorretrato del espejo que nos refleja.
los pájaros que escapaste de la casa de tu abuelo, o simplemente los pájaros.
jueves, noviembre 19 | Escribe Gimena Goñi 0 tampones
La generación de tus viejos fue la generación de los Abuelos de la Nada. Tu generación, en consecuencia, es la de los Papás de la Nada. Imaginate las posibilidades de ser padres de la nada. Así que aprovechá.
domingo, noviembre 15 | Escribe mrcos 6 tampones
Te estoy hablando de Ego, Mogólica Hija de Puta, Mogólico Hijo de Puta, nunca hablé con bob dylan, papá
SUEÑO-SERPIENTE
Sueño-serpiente
El rey lo presenta a la montaña occidental
El rey lo presenta a la montaña occidental
Y viendo su propia muerte
Quiso reunir a todos los animales
Pero sobre la serpiente africana descansa
¿Y qué puedo decir de vos, muchacho?
Persona en el mundo de las formas humanas
Nunca te enroscaste alrededor, de quien que supone
Te debe reconocimiento, hasta inmovilizarlo
La serpiente, lamento decirte, que ya rara vez viaja por la sal
Tu canción en la cama y el altillo, menguo
La metáfora no la hizo el poeta
Se armo con poesía primitiva
Y la poesía más primitiva larga gemidos
Tiernos en tu oreja
Parecidos a los mios
La serpiente, si queres saber
Ahora se alimenta de barras de hierro
Que forjan monos rojos
Que viven bajo el mar.
Cuando el hierro se agota,
Y el mundo en la humana forma del amor
Del hambre se come su propia cola.
La tierra, entonces, no es equilibrada con todos los de su carga
Y cae al mar.
Yo estoy en el sueño-serpiente
Y no hay forma de escapar
Esperando de nuevo por una habitación
En donde solo pueda tocar tu pelo
Esperando que crezcan mis brazos
En el mar , la caída de la noche innesesaria
Inagotable de turquesa
Y de risibles perros circundando
Cantando el haré khrisna
Porque nunca lo use en una canción
A los gatos del océano les dicen
Bebes-deidad. Niños turquesas.
Soy una sirena en un zoológico de sombras
Extraño a las personas
Que constituyan la preafirmación de mi espíritu
Dios, no da nada, después de todo
El supra caballo teje muchachos
De nuevo
esta es la soledad mas llena de hemostático que podría vivir
Y duele mas que el mas inofensivo de tus orgasmos
sábado, noviembre 14 | Escribe miss amanda jones 5 tampones
El cincuenta por ciento
domingo, noviembre 8 | Escribe Gimena Goñi 1 tampones
Te estoy hablando de Godofredo Fink es un Pajero
50% Clítoris, 30% Cerebro de Momia, 20% Viuda Negra
Arañaba las paredes en busqueda de aullidos ajenos
hasta que sentí el ruido del esfervescente jugo de mis huesos,
de mi médula.
¿Es que estoy viva o ya perecí?
¿]es que ya vomité al de-moño abajo de la mesa, o el de-moño me vomitó a mí y no puedo más que yacer estupefacta mientras me desgarra las ropas y me come "viva"?
Voy a saeguir arañando estos muros impenetrables mientras tenga aliento-
hay gritos de espanto que quisiera, me lastimasen más intenso.
Más de cerca.
viernes, octubre 23 | Escribe Gimena Goñi 5 tampones
Los Ojos del Kosmos
¿Podemos hablar del lenguaje?, ¿podríamos hacerlo?, ¿lo hacemos de hecho?
Recordemos que las palabras fueron absorbidas, las seguimos absorbiendo (procedimiento, procedimiento, procedimiento), durante nuestra experiencia corpórea en un entorno que nos nutre positivamente (códigos de vivencia, espacios donde nos conformamos en el juego dialógico) y persiste en un dinamismo de variabilidad ilimitada. Respondemos, contestamos, frente a un ‘papel’, orientando las pautas ideológicas (puntos de vista frente a un determinado posicionamiento en el sistema-mundo) que conforman el sentido de nuestras experiencias como ser.
Ahora, ¿qué estamos haciendo frente a este lenguaje?, ¿somos sujetos?, ¿podríamos existir como sujetos sin la construcción de estos códigos? La respuesta es no; solamente podemos percibirnos como un ‘yo’ que se articula frente a un ‘otro’ (lo que es no es ‘yo’) a través de la lengua. No obstante, ¿en que sentido no formamos parte del otro?, ¿no es cierto que el concepto de ‘yo’ carece completamente de sentido sin la posibilidad de compararse en un juego de similitud y diferencias con el ‘otro’?, ¿en que sentido no estamos hablando de los códigos perceptivos de mundo al volcar y plasmar nuestras reflexiones, producto exclusivo del LENGUAJE, sobre un papel (ahora mismo ni siquiera eso; sencillamente una instancia virtual y eléctrica)?, ¿en que sentido no está hablando la naturaleza, un sistema de diferencias entre entes compuestos por sus relaciones entre si, a través de nosotros?, ¿seremos sencillos catalizadores de la visión de mundo?, ¿seremos márgenes excluidos por la normativa del decir que revelan que lo real no es lo convencionalmente admitido y redundantemente reproducido por la regla?
¿Qué seremos?, ¿monstruosidades que pujan frente al lenguaje haciendo notar la excepción?, ¿posibles fallas de un sistema valorativo?, ¿posibles ‘crashes’ en un sistema informático-biológico? ¿Tendría, en si misma, sentido la regla sin lo que reprime?, ¿tendría en si mismo sentido el sistema sin diferencias?, ¿tendría sentido el acierto sin el error?
Notable es observar que no: todo responde a la pluralidad de un diálogo de componentes, y los notables problemas en la convivencia de la naturaleza solo se justifican en la escasez. La falta de abundancia genera un estatuto de sálvese quien pueda, lo cual genera la noción de individualidad. Somos poco más que polvo de estrellas, producto de la naturaleza en su eterna reproducción de lo vivido (en lo cual la variabilidad siempre representó un papel central). En nuestra estancia en este episodio de la historia, nos dotan de un nombre, una individualidad, unas determinadas características. Estas, notoriamente falsas, solo son posibles en las condiciones por las cuales una determinada criatura se asocia a su medio para sobrevivir (y por las cuales asegura su total destrucción, al negar al componente externo que es así mismo parte de el). Recordemos a los Griegos considerando a las mujeres, a los esclavos y a los animales, no-personas. Es decir, objetos posibles de manipular en su individualidad. Un sinsentido enorme entendiendo que sin mujeres nada de esto existiría, y teniendo en cuenta que somos poco más que animales buscando nuestra supervivencia y reproducir lo que vivimos. Un sinsentido enorme entendiendo que alguien solo puede ser esclavo si es designado así por OTRO.
Cualidades de mundo, las voces de la totalidad, sonoras ondas que recomponen una realidad que se suspende y se tiende a no-admitir. Canto de las luciérnagas y de las estrellas que no están ahí, pero que somos nosotros. Canto de un mundo en constante evolución, lenguaje de las cosas, la voz de las palabras y la voz de los objetos que no son objetos.
¿No pueden percibir la obra, la fuerza, la inteligencia, en un tenedor?, ¿no pueden percibir a una mujer, a un hombre, en esas extensiones de nuestra existencia?, ¿no pueden percibir al humano?, ¿no pueden percibir al ‘human’ (borremos la sutil diferencia de géneros)?, ¿no podemos reconocer ser producto del lecho de Eva, de un útero, de un vientre nutritivo?, ¿no podemos reconocer que Eva es producto de la naturaleza?: una estrategia de los mamíferos para encontrar una nueva manera de interrelacionarnos y reproducir nuestra existencia.
Yo soy el mundo, y el mundo soy yo. Pueden matarme, u olvidarme, pero siempre voy a saber que lo estuve intentando: reproducir la fuente, la realidad, la vida, el cardinal, la entropía. La muerte no existe; vivimos en la naturaleza, volvemos a la fuente enorme de energía abstracta. “Cuando el espíritu desaparece, aparece la forma”, temo recordarles.
Imaginemos olvidar cualquier ataúd (el cual, recuerden, tiene un precio y una tradición católica):
¿Podríamos fenecér en un lecho de tierra y sembrár plantas sobre nuestros cadáveres?
¿Qué significa florecér?
http://www.youtube.com/watch?v=He7Ge7Sogrk&feature=fvw
(Este elefante nos representa)
Nota: Si piensan firmarme u opinar sobre lo que decimos, también comenten el post de Gimena; somos lo mismo en distintos lugares, recuerdenlo.
Besito y aplauso a la Gime que cede este espacio para la manifestación de la pluralidad.
miércoles, octubre 21 | Escribe Esteban Andrés Muntaabski 0 tampones
Las células, las glándulas, los pelos, las uñas los dientes.
Cada uno de los preciosos milímetros de su piel, ella sentía como cada uno de los preciosos milímetros de su piel,
la luz muerta de estrellas que quemaban en la noche sin brillar en un cielo acartonado, mezclada ésa luz con el aliento tibio a fernet de aquella pendeja atrevida que comenzaba a sonrojarse escandalosamente, penetraba bien hondo, buceaba embravecido aquél cóctel perturbador de hormonas, aire pegajoso de septiembre, drogas blandas y luz tenue.
Buceaba hasta socavar una cosquilla aguda en su humedad más recóndita, que iría mojandose a velocidades insospechadas; cosquilla que a viva vos, clamaba por un beso, unas tijeras, una lamida, un dedo, un ALGO que rompiera aquella espesa atmósfera de atracción post-púber.
El recorrido que su nariz y boca hicieron le pareció de kilómetros y kilometros, hasta que -al fin- una lengua esponjosa, tierna y caliente se abrió paso saliendo de una gigantesca boca de petera pinturrajeada de rojo carmín, para así entrar sigilosa y serpertinginosamente en la otra boca más chiquita y temblorosa, pintada de rojo vino.
Filtrábase la brisa entre los pliegues de sus vestidos livianos, el estallido del chupón todo lo inundaba; una firma mano de travesti recorría el terso y blanco muslo levantando despacito el ruedo de la pollerita azul francia, mientras la otra ensortijaba castaños mechones de pelo lasio y largo entre su índice y mayor para empezar a jalar con creciente fuerza.
El caos alcanzó su máximo caudal de lenguas rosadas y mordiscos, labios y dedos furiosos, rimmel corrido, la nena y el nene, la nena y la nena, el nene y el nene, no- la nena y la nena.En resumen: 4 pechos muy pegados, 2 ombligos, 4muslos intercalados presionando con fuerza, y la mirada escandalizada de una señora con un collar de almejas o algo así, buscando un cómplice de la aberración que estaba presenciando.
Un temblor de tierra, ésa muñeca hacía temblar la tierra. Las lucecitas de la 9 de julio parecen bichitos espasmódicos
agonizando entre la velocidad y el estrés.
El 129 se acerca muy rápido, el brazo que no quiere extenderse y los dientes que no sueltan el labio inferior,
gustito a sangre, a labial y a fernet. Una vieja con un collar de almejas o algo así horrorizada.
Primavera interior-
lunes, octubre 19 | Escribe Gimena Goñi 1 tampones
Te estoy hablando de no soy lesbiana PERO
"Casi siempre lo mejor de la vida conciste en no hacer nada en absoluto, en pasar el tiempo reflexionando, rumiando todo ello. Quiero decir pongamos que alguien comprende que todo es un absurdo, entonces no puede ser tan absurdo porque uno es consciente de que es un absurdo y la consciencia de ello es lo que le otorga sentido. ¿Me entienden? Es un pesimismo optimista."
sábado, octubre 17 | Escribe Tomás Americo Beri 0 tampones
A Godofredo Fink no le alcanzan las manos para pajearse, drogarse, mandar mensajitos de texto como:
la cerda esta en la pocilga, lisergikos, lobos o algo así, así que no puede subir nada al blog, es absolutamente inoperante, pero así y todo me cae bien, entonces subo ésto que me mandó, porque soy una gorda copada y gauchita ;)
La gente, toda es masa de humanos que nosotros, acá, encerrados en estas cuatro paredes, denominamos “la gente”, es un concepto tan general que no se sostiene, pero es funcional al modo de hablar, de hacer mención de algo sin ser específico, sino resumiendo todas las complejas variables de gustos, caracteres, modos de vida, creencias religiosas, prácticas amatorias y en un interminable etc., en un artículo y un sustantivo... bueno... todo eso no existe... porque se marca en las coincidencias... decir “la gente” es partir desde un lugar superficial, para decir cualquier estupidez con igual o mayor grado de superficialidad... pero es necesario hablar de “la gente”, decir, cuando uno quiere marcar algo relacionado con una actitud, aunque más no sea hipotéticamente, general o mayoritaria... es matar al individuo enjuiciándolo desde una generalidad... y así en todos los sentidos y en todos los aspectos... o sea: estamos acorralados... igualmente, si no existiesen ese tipo de simplificaciones, la comunicación entre dos seres sería imposible... de hecho, así y todo, también es imposible... el lenguaje es un herramienta tan tosca que es imposible la comunicación, porque es siempre esquematizada y, desde ahí, se genera el consenso y la comunicación, nadie puede comunicar más que lugares comunes y todo se reduce al conocimiento de mundo... si alguien viene acá y nos habla de la campiña inglesa, nos la describe y nos cuenta una historia que sucede en ella, los dos vamos a tener una imagen distinta del lugar, del contexto, la fisonomía de los personajes, pero, al comunicarlas, al hacerlas verbo, digamos, al hablar sobre eso, vamos a comunicar... comunicarnos, dentro de una imagen estereotipada de la campiña inglesa y de la clase de persona que pueda vivir en la campiña inglesa... o en la selva amazónica... indudablemente coincidiremos en que hay mucho verde, por ejemplo, pero la precisa tonalidad de verde que vemos cada uno es incomunicable... esto quiere decir, entonces, que la comunicación existe, pero solo en lo general y en lo más superficial... el mundo es un montón de gente que no se entiende más que superficialmente... ni con tus viejos, ni con tu novia, ni con tus amigos, ni con Roman Polanski... es un tanto frustrante saberlo, pero también es un alivio...
- Yo creo que mi comunicación con Roman Polanski va más allá de lo superficial...
El Silencio. Ese silencio meditabundo de dos personas en una habitación despintada, las ventanas cerradas y el sol clausurado. Silencio de habitación en penumbras y pensamientos aislados. El Dr. Huesos se levanta y toma un cuchillo. Me lo muestra, sonríe. Lo pasa juguetonamente por sus flacos brazos de poeta hambriento y me mira a los ojos. De sus ojos empieza a salir sangre y, repentinamente, todo su ser comienza a derretirse. Escucho una voz del otro lado de la habitación; el Dr. Huesos me habla de La Poesía apoyado en la heladera y fumando un Parliament. Me pregunto, mientras escucho el murmullo de su voz, quién de los dos Huesos será el real; el que me habla de Victor Hugo y de Lorca o el que se derritió ante mis ojos hace escasos segundos. Se filtran, desde la calle, por entre las rendijas más ínfimas de las ventanas cerradas, gritos de chicos y chicas. Es que la primavera ha llegado al pueblo y eso pone juguetones a los cachorros. El invierno los intimida y corren a refugiar sus tiernos culitos en sus madrigueras, pero la primavera los salva y los deja corretear libres por el asfalto caliente y la brea chiclosa. Son muy simpáticos, son como una jauría de gatitos de angora rabiosos correteando por los senderos del mundo. A su manera, festejan existir. Que difícil sería ver al Dr. Huesos y a mí mezclados entre esta horda de pequeñas explosiones de vida con nuestro paso tranquilo y nuestros ojerosos y lívidos rostros. Nuestras miradas perdidas detrás de los anteojos de sol, nuestros pensamientos dispersos y nuestro aliento de años a la sombra. Asumo que el verdadero Dr. Huesos es el que está apoyado en la heladera, solamente porque todavía sigue hablando. Persevera en existir y eso lo hace real. Sigue hablando de poesía, creo, o de un escritor en particular, pero no lo puedo seguir. Solo asiento con la cabeza. Mis pensamientos van de un lugar a otro sin escalas. Necesito lavarme la cara, necesito un poco de agua fría en la nuca, necesito caminar por las paredes de la habitación, necesito remacharme la cabeza contra la puerta del baño, necesito patear la mesa, necesito un martillo para romper esa guitarra de mierda, necesito un hectolitro de belleza, un mililitro de compasión, un bidón de NAPALM rabioso y una madrugada llena de problemas. Todo eso, y en ese orden. Qué necesitarán los cachorros?, qué necesitará el Dr. Huesos...? Por lo pronto, me encargaré de mis necesidades una por una hasta llenar mi madrugada de problemas... imagino el peso del martillo en mi mano y aúllo de la emoción. El Dr. Huesos me mira fijo y se ríe a carcajadas. En cada carcajada se va derritiendo como un helado abandonado en un infernal asfalto de enero. Ya no hay ningún Dr. Huesos en la habitación. Posiblemente eso era lo que necesitaba: convertirse en un viscoso y tibio brebaje de leche, azúcar y quién sabe qué más. Pasando por alto todas mis necesidades, me preparo un Cinzano, enciendo un cigarrillo y contemplo la habitación vacía. A su salud, Dr. Huesos, y que el infierno de los derretidos en combate sea más bello que estas cuatro paredes despintadas que me contienen. Que todo el día sea de noche, que la luna ilumine sus ya clásicas licuaciones y que las infernales niñas llenen sus oídos de mentiras mientras lo masturban y le muestran sus hermosas tetas desde sus endemoniados escotes. A su maldita salud.
miércoles, octubre 14 | Escribe Gimena Goñi 0 tampones
Te estoy hablando de 2+2=5, copypaste, Fink, la puta que lo parió, Mogólico Hijo de Puta, te ponías las pilas
