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El sábado hay Ciclo Menstrual!

La vida es una puta con sífilis que cobra demasiado caro

Hermoso como que me caiga un balde de sangre de cerdo en la cara, en el vestido horrendo que me queda mal.
Nefasto como sentarme en la alfombra a mirar una mancha de café en la colcha de alguien más.
Divertidísimo como que una picazón de mil bestias me carcoma la vagina.

Doloroso, como contar en mi mente las flores que te llevaría al cementerio, ponerme la camiseta del club de tus amores y llorar un poco más.
Miseria de llorona domesticada que se tira al piso cuando nadie la ve y empieza a gritar
para que nadie la escuche
para recordar
que te extraño, caballo de piedra
y no te pienso dejar de extrañar
que prefiero aunque a veces se me olvide que me peguen una cachetada y me digan toda la Verdad.





¡Cara de cadáver, eso tenés! Para qué te mirás tanto al espejo?
Para asustarte de lo mucho que tu piel parece
una pátina de leche?

¡Mediocre!

Dejá de leer

las porongas que escribís.





Hermoso como ver la pila de mierda que se amontona sobre las cenizas de mi moral.
Nefasto como el grito de una octogenaria que me llama a almorzar un plato bien hondo de grasa de ballena.
Divertidísimo como preferir que me digan que me odian y que tengan razón antes que sentarme a hablar al respecto.

Pusilánime como las penas livianas, insoportables que me aquejan.

Poema para David y los hijos de David

Si bien no te conozco, creo saber perfectamente quién sos,
y si yo pudiera ser el mar, te arrastraría hasta el fondo,
hasta la oscuridad más absoluta,
el frío,
y el silencio de lo más hondo de mí : el mar.
Te arrastraría sin dejar de abrazarte y envolverte en un beso en la frente, triste y desesperado ,
sepultaría tus semillas en la arena y las vería florecer en retoños dorados de piel color ocre,
con tus manos
tu voz
y la textura de tu pelo.
Y si pudiera ser el mar, y el sol y la brisa salada, los besaría en los ojos
hasta que concilien el sueño.
Si bien vos no me conocés, sabés igual que yo, que este invierno va a ser  helado para ambos.
David: tus hijos y los míos, puede que nunca corran juntos por tus playas,
puede que nunca se conozcan las caras, pero vamos a henchirnos de alegría cuando veamos sus ojos alucinados brillar, en algún arrebato de felicidad, y yo, voy a acordarme de éste poema,
vos, vas a acordarte de este invierno espantoso
y el frío,
ya no va a dolerte en los huesos-

un vago de mil caravanas a punto de quedar a pie




hoy
la poesía
la dejo en manos
de mi poeta preferido

...los demás la tienen adentro





 

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