Mostrando entradas con la etiqueta Ariel Pukacz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ariel Pukacz. Mostrar todas las entradas

Tus jefes y tus padres te dicen lo que tenés que hacer, el momento de pensar y hacer por uno mismo era ayer, aunque hoy no es demasiado tarde

Los jefes son los dueños de la vida.
Mis jefes son los dueños de la mía.
Que llego tarde
Que me voy temprano
Que tardo en hacer las cosas
Que lo hice demasiado rápido y que me fije si lo puedo mejorar
Que el aumento lo vemos el mes que viene
Que el aguinaldo hay que ver cuando me lo pagan
¿Y dónde quedo yo?
En el medio de su quilombo organizativo
Me recuerda a cuando tenía cinco o seis años y mi mamá y mi papá discutían.
No sabía si meterme
Si hacer como si nada
Si llorar
Si preocuparme
Si irme a dormir
Si jugar a los muñecos
O escapar silenciosamente
aprovechando sus gritos
para irme para siempre

The Art(e) of Romance

Me das asco vos y tu falso interés
Y tus caras de goma espuma
Fingiendo sorpresa
Ante cada palabra y acto
Y anécdota
No te culpo
Solo te alerto
Que no voy a seguir siendo un pelotudo
Por mucho tiempo más
Me transformé en vos
Por media hora
Y soy yo ahora el que ficcionaliza interés
Pero es solo para llevarte a la cama
Y no volver a verte
Ni hablarte
Ni siquiera pensar
En vos
Nunca mas

La seguridad de la ducha

No solo era domingo, sino que también llovía. Lupe tenía la costumbre de sumergirse en la mierda cada vez que algo malo le pasaba. No intentaba superar los pequeños problemas sino que se buscaba otros para no poder salir, ahogarse, sofocarse y tener la excusa perfecta para estar mal. Era más sencillo que solucionar las cosas e intentar estar bien. Siempre cuesta más lograr las cosas que no intentarlas y a ella le funcionaba muy bien ese método de autocompasión. Repito, no solo era domingo, sino que también llovía. El mundo se complotaba contra Lupe, para que su infelicidad sea plena. Menos por menos, más, le habían enseñado muchos años atrás en el colegio. La suma de dos males, hacen uno mucho más denso e insoportable.

Lupe acababa de volver de merendar con Luca, se le largó a llover justo una cuadra antes de llegar a su casa.
Se arrepintió de haber tenido a Luca al tanto de aquel chico, el que había vivido en Estados Unidos y le parecía un maricón por tomar la cerveza despacio. Se sintió una idiota, lo único que corroboraba así es que quería ser su amiga. Lupe amaba a Luca, lo amaba. No había gustado nunca de ningún chico en serio. De hecho era virgen.

Se sacó los zapatos antes de entrar y la campera, empapada. Dejó todo en el lavadero y se fue desvistiendo en el camino hacia el baño, lo último que se sacó fueron sus lentes y las hebillas del pelo. Prendió la ducha y esperó sentada en el inodoro, cruzada de piernas a que la bañadera se llenase. Estaba impaciente y comenzó a masticarse las uñas, el sonido del agua cayendo y golpeteando la bañera de plástico solía relajarla, pero no ese día, no ese domingo que ya era de noche y sufría una lluvia. No distinguía del todo el sonido del agua cayendo porque se le mezclaba con el de la lluvia, que también caía, pero ya no podía lastimarla.

Metió un pie. Despacio. Quemaba. Lo hizo despacio para que su cuerpo se acostumbre, tiritó. Metió la otra pierna y apagó el agua antes de que rebalsase.

Se puso a pensar en Luca, en su mirada profunda, que tanto le gustaba. Siempre miraba con el cejo fruncido, como si estuviese enojado, era por sus rasgos toscos y marcados que le daban apariencia de malo.

Pensó en cuan segura se sentía cuando se duchaba o se daba un baño de inmersión. Casi no tenía esos momentos para ella, de estar sola y disfrutarlos. Generalmente estaba sola, pero no disfrutaba de estarlo. Hizo lo posible para sentirse cómoda consigo misma, porque Luca la acompañaba en sus pensamientos. Comenzó a tocarse para sentirse más cómoda aún.

El agua comenzó a revolverse, cerró los ojos y siguió acariciándose.
De pronto se vio perturbada porque no era la imagen de Luca la que vino a su mente, esa se borró repentinamente para ser sustituida por la de su hermanito.
Hacía rato no pensaba en su hermanito y le resultó repulsivo que el pensamiento le viniese mientras se masturbaba pensando en el chico que le gustaba.

Recordó al amor de su vida, su hermanito, dos años atrás le había dicho un día que le dolía mucho la cabeza. Lloraba mientras se lo decía. Ella lo abrazó y le dijo que no era nada, que seguramente era por la humedad, que a ella también le pasaba.

-Algo crece en mi cabeza.- dijo el nene y ella le adjudicó la frase a la imaginación del nenito de seis años.
Tres semanas después murió de un tumor cerebral.
Lupe dejó de masturbarse y comenzó a llorar.

Era domingo, llovía, estaba sin Luca y sin su hermano. Sola, era domingo y llovía.

OTRO CULO QUE NO SERÁ MÍO

Luca: Me tomo el subte B en Triunvirato, todo el ramal tengo que hacer casi. Primero me como la infinita fila para pagar el boleto y al bajar las escaleras me dan un diario gratuito que descarto sin siquiera abrirlo. Una pareja de ancianos delante de mí me impide amablemente el paso y las puertas de los vagones se cierran antes de que pueda subir. Viejos de mierda- grito en un brote de bronca repentino y me siento culpable ante las miradas acusadoras de todos.

Una pareja de orientales aguarda y un chico pelirrojo mira perdido hacia todos lados.
Me quedo parado, esperando ansioso aunque apuro no tengo.
Se comienza a juntar gente en la estación, más y más gente. Me pongo bien cerquita del borde amarillo para entrar apenas llegue el subte pero lo suficientemente lejos como para no caer a las vías por el golpe torpe de algún cavernícola.
Una chica se aparece a mi lado, lo suficientemente linda como para cogerla, lo suficientemente fea como para no verla nunca más.

Llega el subte, la dejo pasar, sonríe.
Subo después que ella junto a la horda de orangutanes apurados. Consigo asiento pero lejos de mi nueva víctima.
Leo pero la miro de reojo entre toda la gente y el movimiento somnoliento del vagón chino.

Un chico con alguna discapacidad se sube y comienza a gruñir un sonido agudo y espantoso y a señalar los diarios gratuitos que la gente hojea pero no lee y se los dan para que siga su camino.
Veo como la chica, se levanta de su asiento y se baja y se va y se va y se va. Para siempre. Me quedé estático en mi lugar sin nada que hacer. Otro culo que se marcha y que no será mío.

Cielo profundo y muerte en gris

Encaja
Queda holgado
Retrocede
Y persigo
Y retrocede
Y no encaja más
Y se aleja
A cada paso mío
Un paso
La misma distancia
Infinita
Se reitera
Pero cada vez más lejos
De donde comencé a perseguir
De donde comencé a buscar
Me alejo dos pasos hacia atrás
Y se acerca dos
Y comenzamos de nuevo
Y allí pendiendo
Se mantiene
Estático
Y observa
Con risa burlona
No
No tiene cara
Pero sonríe
Con maldad
Y yo avanzo y retrocedo
Al pedo
El tiempo solo
avanza
Y no me espera
Me mata
Consume
Ríe de mí
Que doy vueltas
Como si fuese un difícil camino
Pero giro sobre mí mismo
Y allí pasan las horas
Y los días
Y el cielo profundo
Se aclara
Y vuelve a oscurecerse
Sin importarle mi existencia
Sin saber siquiera de ella
Que giro y avanzo y retrocedo
Y vuelvo a empezar
Cada vez más cansado
Y más muerto.

Amar o morir

Necesito ropa con botones
Para abrocharlos y desabrocharlos
Biromes con botón para presionarlo continuamente
Uñas para masticar
Porque soy ansioso y sino fumaría
Y no quiero morir de cáncer
Solo de amor
 

Blog Template by YummyLolly.com