barrio muerto

Caíste otra vez. Si, era igual que en mis recuerdos. El sol ya no es el dios. Todas las gravedades fueron aclamadas.
No voy a hablar de su olor .No voy a hablar de sus bellos, profundos e infinitos grises. No voy a hablar de tu recuerdo. Voy a hablar de nuestros soles, nuestros silencios y nuestros cambios. Voy a hablar de nuestras miradas y distancias
No de la lluvia, si no de quien la recibe, quién la huele, quién me habla, quién me mira.
Y habla, habla…Solo usa palabras hermosas. Mirada inquieta. Me cuenta de pasados, ilusiones, frustraciones, sueños y viajes oníricos. Explosiones orales, como si fueran la claridad de un miedo o algo. Su belleza, sonrisas..
Y así como caía la lluvia los autos flotaban y el asfalto brillaba. Era todo por observar y el silencio la palabra más cálida, la respiración ruidosa poesía distraída, palabra filosa.
Tirados, enfermos, vivimos o tratamos de vivir. Pero siempre duele, todo lastima.
Ayer nos morimos juntos. Juntos abrazados y en silencio mirábamos las bolsas de basura que se enredaban en los cables de alta tensión, que bailaban junto al viento y se rompían desaparecían y se enterraban en las zanjas, en la obscuridad de la medianoche y en el silencio de este barrio muerto. Latidos disonantes y su piel, que es tan poca, es tanto para mi y es tan poca… cuanto frío y qué desabrigada estás. Cuanta noche y qué solos estamos, en nuestra inmensidad, en el miedo.

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