Las células, las glándulas, los pelos, las uñas los dientes.
Cada uno de los preciosos milímetros de su piel, ella sentía como cada uno de los preciosos milímetros de su piel,
la luz muerta de estrellas que quemaban en la noche sin brillar en un cielo acartonado, mezclada ésa luz con el aliento tibio a fernet de aquella pendeja atrevida que comenzaba a sonrojarse escandalosamente, penetraba bien hondo, buceaba embravecido aquél cóctel perturbador de hormonas, aire pegajoso de septiembre, drogas blandas y luz tenue.
Buceaba hasta socavar una cosquilla aguda en su humedad más recóndita, que iría mojandose a velocidades insospechadas; cosquilla que a viva vos, clamaba por un beso, unas tijeras, una lamida, un dedo, un ALGO que rompiera aquella espesa atmósfera de atracción post-púber.
El recorrido que su nariz y boca hicieron le pareció de kilómetros y kilometros, hasta que -al fin- una lengua esponjosa, tierna y caliente se abrió paso saliendo de una gigantesca boca de petera pinturrajeada de rojo carmín, para así entrar sigilosa y serpertinginosamente en la otra boca más chiquita y temblorosa, pintada de rojo vino.
Filtrábase la brisa entre los pliegues de sus vestidos livianos, el estallido del chupón todo lo inundaba; una firma mano de travesti recorría el terso y blanco muslo levantando despacito el ruedo de la pollerita azul francia, mientras la otra ensortijaba castaños mechones de pelo lasio y largo entre su índice y mayor para empezar a jalar con creciente fuerza.
El caos alcanzó su máximo caudal de lenguas rosadas y mordiscos, labios y dedos furiosos, rimmel corrido, la nena y el nene, la nena y la nena, el nene y el nene, no- la nena y la nena.En resumen: 4 pechos muy pegados, 2 ombligos, 4muslos intercalados presionando con fuerza, y la mirada escandalizada de una señora con un collar de almejas o algo así, buscando un cómplice de la aberración que estaba presenciando.
Un temblor de tierra, ésa muñeca hacía temblar la tierra. Las lucecitas de la 9 de julio parecen bichitos espasmódicos
agonizando entre la velocidad y el estrés.
El 129 se acerca muy rápido, el brazo que no quiere extenderse y los dientes que no sueltan el labio inferior,
gustito a sangre, a labial y a fernet. Una vieja con un collar de almejas o algo así horrorizada.
Primavera interior-

1 Comentarios:

Vorhis Cer Daprémoli dijo...

y volvióesa poeta de la concha de la lora

esa que rechasa el vino del linyera de la estacion de bandfield

 

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