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La gigi del pasado vs. la del futuro

(o de cómo instalarle a Chanelle un plug-in de actualización de software de Gimena Goñi)

Chanelle TV dice:
pero vos fumás faso, tomás lsd, te cogés todo lo que respira, sos lesbiana y gorda
eso es mejor?
Le chorreaban fractales
verde flúo y azul
le chorreaban por toda la cara
y le pregunté:
¿porqué tiene que doler tanto?
No me contestó y sonreía,
yo me moría de miedo
y él, sonreía.


Manché todo el suelo con mesntruación
estaba desnusa y psicótica y muerta de tristeza,
no podía mantenerme en pie,
quise sostenerme de los cables que escurrían por agujeros en sus paredes,
él no hacía nada,
simplemente,
él,
sonreía.

Gimnasio de neuronitas

Te propongo un ejercicio de lo más fructifero y gratificante:
Hace un poquito de memoria ,
Revolvé entre la mierda de tu inconsciente y recordá.
Recordá el pasillo enmohecido,
El techo descascarado lleno de goteras y manchas de humedad,
El tufo del pabellón de salud mental de ese gigantesco hospital,
El más horrible de tu vida; te dieron un montón de Rivotril y te dijeron que lo tuyo era nada más que una crisis de angustia. Te explicaron a continuación que LA ANGUSTIA es la tristeza que duele en el cuerpo, y también te dijeron que eso que te pasaba siempre que viajabas en bondi y vomitabas y creías que te ibas a morir y llorabas escandalosamente, se llamaba “ataque de pánico”, lo cual te avergonzó bastante, pero no alcanzaba a interesarte demasiado.
Recordá el brillo en la alianza de aquél sensual enfermero mientras te daba una sertalina y un vasito de agua, el sol que se escurría por el ventiluz te hacia doler la vista, recordá la cara de la gente enferma y los moribundos, los tiroteados, los quebrados y vomitados de la sala de guardia.
Los análisis de sangre y orina, las eco y radio grafías, recordá.
Tus tardes y madrugadas llenas de nada, los mediodias perdiéndote entre las diagonales de La Plata sin nadie a quien llamar, las siestas en las plazas hermosas, las caminatas infinitas, la horrible libertad de la miseria, la fiebre, los taxis blancos
¿te acordás?
Los vómitos con gusto a whiscola, las duchas heladas
La cama sucia
La habitación sucia
La ropa sucia, el whiscola en el vaso sucio
El terrible peso de las horas, espesas como brea , derritiéndose en los relojes
La garganta ardiente , el café al coñac
¿duele hacer memoria? ¿reconforta? ¿porqué carajo no prendiste fuego las cartitas de tu ex? Ya pasaron mas de 4 años , get over it, baby...
Acordate de cuando se te caía el pelo y hasta una taza de te sin azúcar te revolvía el estomago vacío, el pionono verde medido con la regla de garfield, recordá cuando las personas en la calle te hacían doler el pecho, cuando la cola de llamadas de gallegos pasionalmente indignados con el servicio de telefonía celular de la empresa Orange, con su despectivo trato para con los sudacas y todo, te hacían derrumbarte en desesperación sobre el teclado y eso, te costó el laburo.
¿te acordás?
Bueno, ahora que ejercitamos un poquito esa cabecita quemada, haceme un favor, ya que resucitó en tu carne el recuerdo de ser un muerto vivo ambulante sin nada ni nadie que perder, pintáte esos labios finitos de rojo, perfumate y calzate tu vestidito más lindo y ajustado, dejáte de joder pedazo de gorda puta quisquillosa, egoísta , maricona, pegate una sobredosis o un tiro, ó, viví, la puta que te parió, viví lo que te tocó.
Dejá de quejarte y mové ese culo gigante con swing,
Compráte esa bicicleta roja con la plata que gastás en burguer king y en birra
Comete un pote entero de casancrem con tus dedos de traba y rompele el corazón a un guitarrista burguesito de ojos claros, otra vez.
Hacé memoria
CRECÉ
La concha de toda tu familia, me asquea lo monotemático de tu discurso y tu pose de rarita especial, siempre inconformismo e indignación
Deja de llenar cuadernos por la mitad y mostrale al mundo tu berreta pseudo poesía
Hacé memoria,
Crecé.
Get over it, babe
Gorda conchuda Mogólica Hija de un camión lleno de putas

No recuerdo cuál fue el último beso francés que me dieron,pero sí recuerdo el primero; fue un asco.

No recuerdo cuál fue el último beso francés que me dieron,
pero sí recuerdo el primero, fue un asco.
Esteban tenía 18 años y yo 13, Esteban era un rollinga de Morón.
Fue en Mar Del Tuyú, en el boliche CHANGO.
Esteban tenía aliento a Fernet y unos dientes que bajo la luz negra se veían hermosos, blanquísimos, gigantes.
Era bastante lindo, muy alto y flaquísimo. Desde ésa noche , supe que amaría a los flauchos.
Lloré en la playa hasta que se hizo de día, cuando lo ví a Esteban con otra chica; él me había dicho que estaba parando en la 68 y 5, calles de arena hermosas. Al día siguiente pasamos en bicicleta por la cuadra pero no localizamos a Esteban, las noches siguientes en chango, tampoco lo volví a ver.
Espero que el próximo beso, sea tan francés como Rimbaud, y que me haga sentir hormigas y mariposas epilépticas en el estómago.
Pero para eso, tengo que evitar derrocharme en el repugnante puterío de bocas sucias, de la triste escena.

Quiero un temblor de tierra, no un revoltijo y nauseas, ya me asquié de ésta angusta horrenda que me invade el pecho
No recuerdo cuál fue el último beso francés que me dieron,




pero sí recuerdo el primero,

 fue un asco;
el próximo beso francés que me den,
va a ser abajo de la lluvia de otoño, va a ser en blanco y negro.
Mónica es la hija mayor de La Porota, que era la mejor amiga de mi madre, sus hijas se llaman Mónica y Andrea, en “honor” a ella, y las otras se llaman, Agustina y Micaela; también tiene dos hijos varones, pero desconozco sus nombres.


Cuando tenía 7 o 9 años vivía prácticamente jugando en la casa de La Porota, en un cumpleaños de Andrea, la escuché a Mónica diciéndole a unas compañeras del colegio que no me pelearan, porque yo, pobrecita, no tenía mamá. Cegada por la vergüenza y la impotencia, me encerré en el gallinero a llorar de bronca.

En el verano del ´97 nos la pasábamos con la cara aplastada contra el alambrado jugando y coqueteando con los hijos de Martínez , a Mónica le gustaba Martín, y por la nochecita nos asomabamos al alambrado mientras se bañaban, ya que el baño era un galponzucho plantado en medio del patio, y nos abrumaba el olor a shampoo de manzana verde, Plusbelle de Manzanas verdes.

Horacio era el papá de La Porota, y por ende el abuelo de Mónica; siempre estaba borracho y con la cara muuuy roja. Mi abuela le cortaba el pelo por 4 pesos.

Don Horacio se ahorcó un día en la higuera del patio con un cable coaxil, Mónica lo vió, yo solamente alcancé a tocar y desatar el cable; esa tarde hicimos bizcochuelo de limón y corrimos las gallinas dando latigazos al aire con el cable que su abuelo había usado para ahoracarse, aparentemente porque se había quedado ciego y su vida era demasiado miserable.

Yo no las trataba muy bien que digamos a las hijas de La Porota, era bastante mandona y las corregía permanentemente , una vez, Agustina me pidió:

- Decile a tu agüela que nos dea un poquito de hielo-

- No se dice “agüela”, se dice a-b-u-e-l-a y no se dice “dea”, se dice: de.

- Dice mi mamá que losotros hablamo así

Pasaron los años y me mudé muchas veces, crecimos bastante, Micaela, la menor de 14 años, perdió un bebé y siempre que vuelvo a mi casa de madrugada, la veo en su bici golpeando la ventana.

Agustín, el marido de La Porota, es decir, el papá de Mónica y Agustina y Andrea y Micaela y los dos niños anónimos, le fue infiel a su mujer con una paraguaya que tranquilamente podría haber sido su hija, La Porota lo perdonó, a pesar de todo, yo lo considero un hombre noble.

El día que mi abuelo murió, corri a golpear las manos con histeria y la cara empapada de lágrimas y rojísima como la de Don Horacio en sus peores borracheras, espantado, me asistió sin vacilar y me llevó hasta el hospital en su camioneta destartalada mientras me desplomé sobre el tablero a gemir, dándole rodillazos a la guantera. El se limitaba a manejar en silencio, aunque muy pero muy rápido.
 

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