Mostrando entradas con la etiqueta los días que pasé al lado de una histerica. Mostrar todas las entradas
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Voy a fundar en tu nombre
la más suicida de las sectas,
y voy a rezar cada noche
la oración más cruel.
Cada noche frente a tu imagen
chorreando guirnaldas y mis cuadernos
mis cuadernos incinerados
como la ofrenda más fiel

barrio muerto

Caíste otra vez. Si, era igual que en mis recuerdos. El sol ya no es el dios. Todas las gravedades fueron aclamadas.
No voy a hablar de su olor .No voy a hablar de sus bellos, profundos e infinitos grises. No voy a hablar de tu recuerdo. Voy a hablar de nuestros soles, nuestros silencios y nuestros cambios. Voy a hablar de nuestras miradas y distancias
No de la lluvia, si no de quien la recibe, quién la huele, quién me habla, quién me mira.
Y habla, habla…Solo usa palabras hermosas. Mirada inquieta. Me cuenta de pasados, ilusiones, frustraciones, sueños y viajes oníricos. Explosiones orales, como si fueran la claridad de un miedo o algo. Su belleza, sonrisas..
Y así como caía la lluvia los autos flotaban y el asfalto brillaba. Era todo por observar y el silencio la palabra más cálida, la respiración ruidosa poesía distraída, palabra filosa.
Tirados, enfermos, vivimos o tratamos de vivir. Pero siempre duele, todo lastima.
Ayer nos morimos juntos. Juntos abrazados y en silencio mirábamos las bolsas de basura que se enredaban en los cables de alta tensión, que bailaban junto al viento y se rompían desaparecían y se enterraban en las zanjas, en la obscuridad de la medianoche y en el silencio de este barrio muerto. Latidos disonantes y su piel, que es tan poca, es tanto para mi y es tan poca… cuanto frío y qué desabrigada estás. Cuanta noche y qué solos estamos, en nuestra inmensidad, en el miedo.
 

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