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LA CONTUNDENCIA

volví de la muerte y el letargo
y de repente, recordé que escribía
aquí un textito viejo, ya volveré a las andadas


 

resulta que era la historia de un tipo
que se jactaba de su matanza de galanes
a pura gambeta endemoniada
con la que las minitas
le regalaban la mirada y una vuelta por su cama
su sutil estrategia
de hacerse el sensato
el buen tipo, el sensible
el canchero, el difícil
el poronga
le daba changüi
handycap de matador
luego volaba del nido
con la boca sangrando
en pleno grito dionisiaco

lisa y llanamente
lo que en mi barrio llamamos
un hijo de puta

ojo
el tipo era un profesional del amague
te cagaba la vida
te dejaba tirada y llorando
como si hubieras sido violada
por una manada
de odio, de carbón, de mala tarde
con tu ilusión de príncipes azules
podía hacerse un buen papel picado
pero después desaparecía
sin dejar rastros ni huellas
se moría bien muertito
un houdini del amor
nada de segundas vueltas
de secuelas
el tipo no te jodia la vida
después del derrumbe
después del Chernobyl en tu bombacha
no era una serie de penales
era un gol de oro hecho y derecho

eso le admiraba al tipo este…
LA CONTUNDENCIA

Un millón de maníes

Una ventana,
Las cortinas,
La heladera,
La mesa,
La botella,
El vaso.
Una tele chiquita y apagada,
Un montón de historietas,
Una pila de libros, devedés y beacheeses
Aaima gatou
Jugando con un cucaracha muerta
Aima perrou
Ladrando en la esquina
El lavarropas que no anda
La cama, la mochila, los anteojos.
Dos guitarras,
Tres ceniceros,
Un millón
De maníes en el piso
Aima mosca
Atrapada en una bolsa de nylon
Aimde cucaracha
Con la que el gato juega
Una camisa blanca,
Una corbata negra,
Unas vans deshechas,
Un paquete de Philip Morris vacío,
Una banda de encendedores que no sirven
Dos paquetes de Camel sin abrir.
La lapicera que se revienta,
Los dedos manchados y lo poco que me importa.
La tinta entra en la herida
Y arde más, mucho más,
Que el mertiolate que te ponían de chico.
Y me lloran los ojos y me rechinan los dientes
Y la tinta cae
Como gotas de sangre negra
Sobre el papel.
Y el caos toma la hoja
Y me siento feliz
Con tan pequeña victoria
Y lamo la tinta de la hoja
Y me calienta, y se me para la pija,
Y me hago una paja, y acabo sobre el papel
Y todo es guasca y tinta
Que borran las palabras.
Y todo cobra sentido
Aunque nada lo tenga
Y el teléfono suena y me niego a contestar...
Pero la magia desaparece
Y atiendo,
Y ni daba atender;
Porque todo se cierra
De la forma que yo lo había previsto
Y no me gusta tener razón
Sobre determinadas cosas.
Lección número uno, decir que las cosas te van pasando es cosa de nene chiquito. A las cosas las pasas vos, por arriba o por abajo. Si sos cómodo, por el costado.
Lección número dos, si no se quiere caer en el vicio del esteta, se deben comer todos los mcguffins, preferentemente acompañados con café sin azúcar.
Lección número tres, lo bueno de vagabundear es que no se necesita tener suerte para hacerlo. Con uno mismo y un atado de puchos basta.
Lección número cuatro, tus artistas preferidos deben ser los que te invitan a pasar al dormitorio y en la cama te dejan a solas con una mina con tetas enormes, que parece Diana, la diosa de la Fertilidad, porque con sus tetas alimenta a todos los seres y les da la leche elemental, el maná de la existencia, el fluido vaginal de Dios. Esos artistas te permiten penetrar la realidad; hacerle el culo a lo de todos los días, de a poco, dedo por dedo, para que empiece a gotear sangre y el pito te duela menos en la estrechez anal de la rutina; gracias a ellos eyaculás flores en los labios carnosos de la Voluntad. Dostoievsky, Henry Miller, Lennon, Duchamp; ejemplos obvios. Es que (por suerte) sobran.
 

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